Los Hornos de Santa Brígida

 

En el siglo XVI, surge la minería como actividad económica en la Nueva España, dando origen a grandes complejos mineros, nuevos artefactos de transformación metalúrgica –mismos que no se habían desarrollado por las culturas indígenas- y a nuevos métodos para explotar los yacimientos -casi intactos en la Nueva España-.

El valor patrimonial que gira en torno a los complejos mineros, se relaciona con el nacimiento de técnicas de transformación metalúrgica y sus construcciones de calidad artesanal, las cuales mantuvieron la economía de las poblaciones, incluso de la nación entera y el crecimiento de su capital.

La minería de este periodo consiste en 4 procesos fundamentales para la obtención de los metales: el primero será la extracción del material llamado mena, seguido de la trituración de la misma por medio de molinos de tracción animal o molinos hidráulicos, a partir del tercer punto la metodología en la transformación de los metales será variable respecto a el beneficio utilizado, para finalizar con el cuarto paso que será el refinamiento del material beneficiado. En cuanto a los métodos de beneficio de metales utilizados durante esta época, existieron dos: El método de “beneficio por fundición” o por copelación que fue el método utilizado por muchas décadas atrás en Europa – y es aquí donde entran los hornos de fundición- , y posteriormente, el método de “beneficio por amalgamación”, también llamado de patio.

Tipologías de hornos.

Existe una gran variedad de hornos encontrados a lo largo de las minas en el continente europeo; Hornos de reverbero , de tostadillo,  de Aludeles o de Bustamante, las guairas, los hornos castellanos, etc. Estos tipos de hornos guardan una relación estrecha con los construidos en la Nueva España, con adaptaciones que fueron necesarias en función de la economía y la austeridad que se enfrentaba en el nuevo territorio. Una adaptación evidente fue la inclusión de una cantidad considerable de vanos, para permitir la aireación con el fin de que el aire circulara por ellos sin necesidad de fuelles que los alimentaran.

Los hornos que se localizan en algunas haciendas en Guanajuato y San Luis Potosí fueron conocidos en la Nueva España como tocochimbos.

Información basada en el tratado Los Hornos en el Beneficio de los Metales en la Nueva España Siglo XVI-XVIII por Andrea Monroy Braham, arquitecta maestrante en Restauración de Monumentos por Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Santa Brígida, Mineral de Pozos.

Los Hornos de Santa Brígida fueron construidos por la orden de los jesuitas en el año 1595, después de la evangelización de la zona originalmente habitada por los Chichimecas. Este tipo de Hornos se usaban para el beneficio de los metales por fundición. Su función era la separación y purificación del contenido metálico de los minerales mediante la aplicación de calor continuo.

El auge de Mineral de Pozos, en ese tiempo llamado Palmar de la Vega, comenzó a decaer a partir de 1778, año en que fueron expulsados los jesuitas de los territorios de la Nueva España. Con la guerra de independencia de 1810 la producción minera quedó prácticamente paralizada resurgiendo durante el Porfiriato (1876 – 1911) mediante la atracción de inversión extranjera. En ésta época, Mineral de Pozos fue llamada “La ciudad Porfirio Díaz” y llego a tener una población cercana a los 80,000 habitantes. Posteriormente, la explotación minera decayó nuevamente por varios factores; La fuga de la inversión extranjera ocasionada por la Revolución, la depreciación de los precios de la plata, el inicio de la guerra Cristera (1926 a 1929) y la inundación de las minas ocasionada por filtraciones de cuerpos de agua subterraneos. Así, Mineral de Pozos, de un día para otro, se convirtió en un pueblo fantasma de poco mas de 200 habitantes.

 

(Luego llegó la gente “pueblo mágico” y lo hecho todo a perder)